5 formas de fomentar la lectura en niños

5 formas de fomentar la lectura en niños

¿Qué puedo hacer para que los niños lean?

La lectura es una actividad que potencia la concentración, la imaginación y la empatía de las personas, y que además ayuda a comprender situaciones vitales complejas y a prevenir la degeneración cognitiva. Es por todas estas razones que es tan importante fomentar la lectura en niños desde una edad temprana.

¿Ahora bien, cómo hacerlo, sin fracasar en el intento? A pesar de todos los beneficios que la lectura plantea, hay que tener en cuenta que, según los datos del Centre de Investigaciones Sociológicas (CIS), más del 35% de los españoles no leen nunca, o bien casi nunca. En este artículo de Integratek te ofrecemos, pues, unos breves consejos para incentivar en los niños el interés y el gusto por la lectura. ¡Ya verás que no es tan difícil, si se siguen una serie de pautas que son muy sencillas y, a la vez, muy efectivas!

 

La prioridad: crear un hábito en el niño, y no una obligación > Fomentar la lectura en niños

Hay ocasiones en las que los refranes se equivocan. Así, por ejemplo, la letra, con sangre, no siempre entra. De hecho, en el caso de los niños, raramente entra, de este modo. Lo mejor que podemos hacer, por consiguiente, es crear el hábito de lectura de una forma sugestiva, que no sea impositiva.

Demostrar las posibilidades lúdicas y creativas de la literatura (inventando historias, finales alternativos, jugando con las palabras, etc.), así como dejar que el niño escoja qué tipo de libros quiere leer, suele tener, a la corta o a la larga, efectos positivos. Por el contrario, si le forzamos a leer, y además lo hacemos mediante libros que no le gustan, al final aborrecerá nuestras propuestas lectoras.

Conocer sus gustos e intereses, para orientarle en su itinerario lector

Hay libros de todo tipo, y hay niños con todo tipo de preferencias. Si conocemos, en consecuencia, los gustos e intereses de los niños, es más fácil orientarles con éxito en su camino lector. Si logramos ofrecerle libros que llamen su atención, y que cumplan con sus expectativas, lograremos también ampliar las posibilidades de que lean con recurrencia y así fomentar la lectura en niños no será complicado.

Al fin y al cabo, los libros que nos interesan, también a los adultos, son aquellos que nos interpelan, que nos dicen algo, ya sea por el fondo como por la forma, que no nos deja indiferentes.

Escuchemos, pues, a los niños, del mismo modo que nos escuchamos a nosotros mismos, cuando escogemos qué leer. Y no tengamos miedo, por otra parte, a pedir consejo a profesionales, como bibliotecarios, libreros o profesores, para que nos recomienden posibles lecturas. Ellos, seguramente, conocen mucho mejor que nosotros la gran variedad de libros existentes en el mercado.

Llevar la lectura más allá del escritorio

Para suscitar este tiempo periódico de lectura, podemos jugar, además, con los espacios de la casa. Convertir la lectura en una aventura, o simplemente llevarla a cabo en lugares inusuales de la casa, que permitan salir de la habitación o el escritorio, contribuye a generar esa sensación de singularidad y de diversión, al estar rompiendo con las rutinas diarias. La imagen de un niño leyendo en una cabaña, tan cinematográfica, se sitúa en la línea de aventurarse a leer, porque se trata de algo extraordinario.

Propiciar momentos significativos con el niño alrededor de la lectura

La lectura tiende a ser vista, por lo general, como un acto solitario. Y en parte, es así, no lo podemos negar. Pero no hay que olvidar la dimensión social que también implica, en muchas ocasiones, la lectura. Es algo que se puede implementar, por ejemplo, con las lecturas en voz alta, o con las dramatizaciones. Se trata de formas de leer compartidas, que son muy positivas, porque ayudan a crear comunidad, y a establecer vínculos emocionales entre los participantes, ya sean familiares, amigos o incluso desconocidos.

Más allá de las lecturas en voz alta y las dramatizaciones, el mero hecho de intercambiar impresiones sobre una misma lectura también favorece que los niños lean. Si escuchamos sus interpretaciones u opiniones al respecto, ayudamos, a su vez, a que se sientan valorados, y a fomentar el pensamiento.

Propiciar estos momentos de tertulia, así como de lectura compartida, son estrategias muy útiles para fomentar la lectura. El niño comprenderá, entonces, que la lectura no solamente es algo que sirve para aprender, sino que es una forma de pasar un buen rato con otras personas.

Si te ven leer, los niños también leerán

En especial en las edades más tempranas, los niños suelen imitar a los mayores. Quieren parecerse a sus referentes, y por eso los emulan. Por este motivo es tan importante predicar con el ejemplo, cuando estamos con ellos. Podemos repetir una y cien veces a un niño que, por su bien, es preferible que lea, pero si no nos ve leer a nosotros, el mensaje que le estamos transmitiendo, por la vía de los hechos, es clarísimo. Una de las formas más eficaces de hacer que un niño lea es, en consecuencia, que nos vea leer.

En conclusión: existen maneras de contagiar la pasión por la lectura en los niños

La conclusión de este artículo es evidente: existen distintas formas para intentar que los niños se interesen por la lectura, y para que la conviertan en uno de sus hábitos. Combinar estas recomendaciones incrementará las opciones de que el niño se acostumbre a leer, y empiece su recorrido como lector, que le conducirá por profundos y enriquecedores caminos de aprendizaje personal.

Como ha quedado demostrado, no obstante, para lograr este propósito, se hace necesaria una posición activa de la persona que intenta que el niño lea. Si nos quedamos de brazos cruzados, y si no predicamos con el ejemplo, va a ser más difícil que el niño se siente atraído por la lectura.

En resumen, recomendamos esta serie de cinco estrategias:

  • Crear el hábito mediante la sugestión, y nunca mediante la imposición.
  • Conocer los gustos del niño, para proponerle lecturas que llamen su atención.
  • Desarrollar la lectura en espacios que inviten a romper con las rutinas.
  • Aprovechar la lectura como un acto social, a través de lecturas en voz alta o bien compartiendo con el niño impresiones sobre una obra.
  • Dar ejemplo, leyendo. Si el niño nos ve leer desde pequeñito, será más fácil que él también lea.

Deja un comentario