La dislexia es un trastorno del neurodesarrollo que afecta al aprendizaje, y que está íntimamente relacionado con la lectoescritura. De hecho, según su etimología, que proviene del griego, se trata de la dificultad (dys-) con las palabras o el lenguaje (lexis). 

En el año 2002, la Asociación Internacional de Dislexia definió la dislexia del siguiente modo: “La dislexia es un trastorno específico de aprendizaje de base neurobiológica. Se caracteriza por dificultades en la precisión y/o fluidez en el reconocimiento de palabras y por falta de habilidad en la escritura y en la decodificación verbal. Estas dificultades son el resultado de déficits en el procesamiento fonológico del lenguaje, situación frecuentemente inesperada en relación con otras habilidades cognitivas y con la presencia de instrucciones efectivas por parte del docente. Consecuencias secundarias pueden incluir problemas en comprensión lectora y reducen las experiencias en la práctica de lectura que pueden limitar el enriquecimiento del vocabulario y soporte del conocimiento”.

A pesar de que se trate de uno de los trastornos específicos del aprendizaje más estudiados por los especialistas de todo el mundo, todavía en la actualidad siguen circulando muchos mitos alrededor de la dislexia. En este artículo de Integratek te ayudamos a desenmascarar, de forma breve y clara, hasta 6 de los mitos más difundidos sobre la dislexia.   

  • La confusión de palabras en espejo no determina necesariamente la dislexia

A menudo se ha querido vincular directamente los errores de un niño o niña en la lectura y la escritura de palabras en espejo con la dislexia. Si bien es cierto que este tipo de confusiones pueden ser un indicador, esto no significa, necesariamente, que esa persona sufra dislexia. Al fin y al cabo, la confusión de ciertos sonidos y grafías, en edades tempranas, es bastante frecuente.

El diagnóstico requiere de un análisis mucho más profundo de la situación, en el que el ritmo de lectura y las dificultades en la comprensión son otros factores visibles que hay que tener en cuenta.

 

  • No hay que esperar hasta los 7 años: la detección precoz es fundamental

Existe el mito de que hasta los 7 años la dislexia no se manifiesta. Esto es rotundamente falso. De hecho, la detección precoz, junto con el tratamiento adecuado, es clave para empezar a mejorar, lo antes posible, el aprendizaje de la persona afectada.

Así pues, si antes de los 7 años ya detectamos posibles signos de dislexia, es imprescindible hablarlo con un profesional. No dejemos para el futuro lo que podemos abordar en el presente.

 

  • La dislexia no implica curación, sino distintos grados de mejoría

Nos estamos refiriendo a un trastorno, con distintos grados de afectación. Es por esta razón que es importante hablar de sus correspondientes grados de mejoría, que pueden ser muy notorios, pero en ningún caso de curación. No hay que fiarse, tampoco, en esta línea, de los tratamientos supuestamente milagrosos que plantean una curación.

Una intervención a tiempo, eso sí, puede lograr, según los estudios de los especialistas, que entre el 55% y el 90%, aproximadamente, de los niños y niñas disléxicos consigan un nivel de lectura promedio. En cualquier caos, pues, no hay que rendirse.

Entre los métodos que pueden contribuir a la mejora, conviene destacar la integración auditiva, la integración sensorial, la terapia visual y el empleo, por ejemplo, de lentes de colores.

 

  • La dislexia no se produce por falta de hábito lector

El nexo entre lectoescritura y dislexia ha hecho pensar a algunas personas, equivocadamente, que este trastorno es fruto de la falta de hábito lector. De este modo, se carga la (falsa) culpa de la dislexia a la persona afectada, con los riesgos que esta actitud insensata puede conllevar.

En realidad, la dislexia es, por lo general, el resultado de distintas casuísticas, entre las que hay que considerar una predisposición genética, así como factores biológicos, cognitivos y ambientales. Debemos alejarnos, por lo tanto, de lecturas tan simplistas de un trastorno complejo como el de la dislexia.

 

  • Los niños con dislexia no disponen de un coeficiente intelectual inferior

Esto es otro de los mitos más conocidos sobre la dislexia, por desgracia. Es importante dejar bien claro que los niños disléxicos no tienen un coeficiente intelectual inferior al de sus compañeros de clase.

¿Dónde reside, entonces, su dificultad para el aprendizaje? Pues en el hecho de que en la escuela aprendemos primero a leer, y posteriormente seguimos aprendiendo una gran parte de los contenidos educativos mediante la lectura. Y claro está, como hemos visto, la dislexia guarda una relación directa con la lectoescritura. Pero en ningún caso estas dificultades se tienen que entender como consecuencia de un coeficiente intelectual determinado.

Tampoco se trata de un problema de esfuerzo. Esto es, no hay que pensar tampoco que sea culpa del niño, que no pone la suficiente atención. Este tipo de estigmas pueden ser muy dañinos para la autoestima y el aprendizaje de la persona afectada.

 

  • Los niños con dislexia no tienen por qué ser más creativos

Existe una tendencia a creer que los niños y niñas que tienen dislexia, al contar con este trastorno, son, en cambio, mentes más creativas, que brillan en otros campos que no sean el de la lectura y la escritura.

Del mismo modo que es necesario desmentir prejuicios como el del coeficiente intelectual más bajo, también es mejor evitar estas creencias que ensalzan la figura de los niños disléxicos. Los niños disléxicos son, simplemente, niños con un trastorno que les plantea ciertas dificultades, muy concretas. Todo lo demás son conjeturas.

 

Desenmascarar los mitos, avanzar hacia la concienciación social

Como hemos podido comprobar mediante este artículo, en nuestras sociedades siguen divulgándose muchos mitos sobre la dislexia cuya falsedad ha sido demostrada por los especialistas. Y estos 6 mitos han sido solamente una muestra de los que circulan.

Desmentirlos, desenmascararlos, es un paso esencial para avanzar hacia la concienciación social respecto a la dislexia. Dar a conocer la dislexia con información veraz y contrastada entre el público general puede contribuir a mejorar su detección y a evitar ciertos prejuicios y estigmas que son perniciosos.

Deja una respuesta