La Educación sólo es educación cuando posee auténticos valores, aquellos que despiertan en los niños y niñas la sensibilidad y los hace partícipes de los grandes sentimientos humanos. La escuela está pensada para compensar lo que no se da de manera natural y esa es la propuesta del modelo “Educar con 3ces”, el respeto por la persona y por su potencial. Este proyecto se asienta sobre bases firmes y propuestas investigativas actuales y validadas. 

“Educar con 3 ces” no es un método, es una metodología, un modelo para el diseño del proyecto educativo de cualquier centro, a la vez que las orientaciones necesarias para el diseño de una programación completa para cualquier etapa del sistema educativo, para cualquier nivel y cualquier asignatura o constructo cultural objeto de aprendizaje. 

Mar Romera nos regala un plan de vida, un rumbo profesional y personal que trasciende los ámbitos de la escuela. Ella no habla de educar en sí, mostrando en exclusividad el camino del conocimiento, no, Mar Romera habla de un acompañamiento de por vida, de un estar presente siempre en cada paso de todo niño/a en el dominio de todas y cada una de sus decisiones.

Las tres dimensiones son imprescindibles en nuestros días, en nuestras vidas y en nuestras escuelas y hacen referencia a los tres participantes fundamentales en el “juego de educar”: alumnado, profesorado y familia.

 

Hablar de capacidades es hablar de potencialidad (porque PUEDES), hablar de  competencias es apostar por la acción (porque HACES), y en último lugar pero no por ello menos importante, hablar de corazón es hablar de una educación afectiva y del afecto  (porque QUIERES).  

El número 3 representa la totalidad, podríamos decir que podríamos construir siete tríos de tres ces en los que se encierran las respuestas a las preguntas que días tras días nos hacemos todos aquellos que tenemos nuestra esperanza puesta en la infancia, en el futuro y en la educación: 

  1. Capacidades, Competencias y Corazón 
  2. Compromiso, Coraje y Confianza 
  3. Casa, , Colegio y Calle/Ciudad
  4. Coherencia, Cooperación  y calma 
  5. Cambio, control y consenso
  6. Calidad, continuidad y convivencia
  7. Cabeza , cuerpo y corazón 

 

¿Por qué el modelo educativo Educar con 3CS?

Con la llegada de la LOE, muchos y muchas hemos hablado de competencias, hemos escrito sobre ellas, dado la vuelta a la pedagogía para encontrar la  solución en esta terminología tan nueva como usada en la vida cotidiana, y la verdad es que necesitamos perder el miedo y poder enfrentarnos a ella. Dicen que tener miedo es tomar  conciencia de que nos faltan recursos para enfrentarnos a una amenaza, y así estamos, asustados y sin recursos, como profesionales docentes, como padres y madres y como alumnos.  

La Ley del 70 nos trajo una gran sistematización de contenidos, y eso en el 70  fue bueno, por aquella época quien tenía la información tenía el poder. Con la Ley del  90, llegaron las capacidades en los objetivos, y eso también supuso un gran avance,  al menos de forma teórica teníamos la oportunidad de atender a la diversidad dando igualdad de oportunidades, y por último la Ley de 2006, aportó competencias, las habilidades necesarias para vivir.

 

Capacidades

Las competencias no han “borrado” las capacidades, tampoco debemos permitir que lo hagan. La formulación de los objetivos generales en términos de CAPACIDADES es uno de los puntos más representativos de un sistema educativo constructivista. Al  dejar a los centros y a los profesionales docentes la tarea de secuenciación, complementación y adecuación de objetivos, apuesta por el logro de aprendizajes significativos, por la atención a la diversidad y por la profesionalidad y creatividad del  profesorado.  

Cuando hablamos de capacidades hablamos de potencial, sin especificar sobre  conductas. Cuando describimos capacidades en el proceso de enseñanza y aprendizaje estamos describiendo posibilidades de un proceso dinámico y una riqueza formativa que permita ser reflexionado en sí mismo para ser mejorado. Sería un error reconvertir  estas capacidades al amparo de la programación por competencias en conductas, sería  una vuelta hacia atrás. Correríamos el riesgo de hacer de la escuela un lugar donde se preparen los “exámenes pisa” y de nuevo nos olvidemos de las personas. 

Cuando en este proyecto “Educar con tres Cs”, hablamos de capacidades,  hablamos de “Inteligencias Múltiples”, de Gardner, de la diferencia como proceso y como complemento de un enfoque del desarrollo que va mucho más allá de las disciplinas,  áreas o materias y de los estadios piagetianos.  

Competencias

Estas capacidades nos llevan a las competencias, absolutamente necesarias.  La COMPETENCIA es una habilidad y/o estrategia técnica, con carácter  ejecutable y resultado de la combinación de una o varias dimensiones de la persona cuya consecuencia es la respuesta a una situación problemática planteada, y contextualizada.  

Las capacidades se gradúan, las competencias no, pues las convertiríamos en conductas. Las competencias se contextualizan y personalizan; ni siquiera los criterios  de evaluación pueden ser una excusa para convertir las competencias en conductas evaluables, con esto, perderíamos la gran conquista social de la escuela en los últimos  años.  

Las competencias “no se estudian”, no son objeto de “examen”, no pueden aprenderse ni aprehenderse a través de un libro de texto. 

La adquisición de las competencias depende de LA METODOLOGÍA, de las  tareas, de las actividades, de los contextos pedagógicos en las que estas se enmarcan. Su relación con el resto de los elementos curriculares (objetivos, contenidos y criterios de evaluación) es importante, pero no determinante. El grado de desarrollo de una  competencia no lo marca el nivel en el que el niño o la niña está escolarizada, lo marca el niño, su espectro intelectual y sus experiencias previas en el resto de contextos en  los que vive (no sólo la escuela). Por este motivo el Real Decreto no diferencia niveles de competencia entre Educación Primaria y Secundaria, y quizá tampoco deberíamos hacerlo en los Proyectos Educativos, sería cerrar el currículum, llevar las competencias también al texto, romper la posibilidad de repercusión para la educación y para el futuro.  La clave del trabajo por competencias está en la elección de las tareas, en la  implicación y la responsabilidad del docente, en sus potenciales, en sus gustos, en su afán de superación y en sus propias “competencias docentes”, nunca relacionadas con  los contenidos que se trabajan.  

Corazón

Todo lo escrito sobre estas líneas no tiene sentido sin CORAZÓN. Incluir la  competencia emocional en los currículums escolares de forma explícita y coherente con el quehacer metodológico.  

Todo producto, invento o acción, antes de ser creado fue soñado, y sólo si como maestros somos capaces de jugar y de soñar, podremos contribuir a que los niños y niñas vivan, disfruten y sonrían. Contribuir en el desarrollo de su inteligencia va más allá  de la mera instrucción, de la reproducción de los sistemas. 

 Contribuir en su desarrollo pasa por la búsqueda compartida de su propio  autoconcepto y su autoestima, por el desarrollo de su autonomía, aquella que les  permita tomar decisiones autónomas y responsables en el momento en el que les ha tocado vivir. Ser persona, pensar y convivir. Guiar su búsqueda hacia la propia calidad de su vida, una calidad de vida no determinada por los títulos ni las haciendas, una  calidad de vida determinada por la calidad de los pensamientos y controlada, por lo tanto,  por cada persona, desde sus habilidades intrapersonales y sus habilidades  interpersonales.  

Los niños y las niñas de hoy quieren vivir dignamente su infancia, tienen  DERECHO a ello, y los adultos también tenemos el DEBER de proporcionarles las condiciones que lo permitan. 

Con el Modelo “Educar con 3CES”, Mar Romera nos enseña a educar con amor, en valores y con respeto a la diferencia considerando que el niño y la niña son seres únicos, irrepetibles, frágiles, dignos del máximo de los respetos.

No podemos pretender que las cosas cambien si siempre hacemos lo mismo. Yo confío, confío en la inventiva, en los maestros, en las personas, en el futuro… en mis hijas. ( M. Romera)

 

Elena Martín

 

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