3 claves para la vuelta al colegio de los alumnos con TEA

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Nueva clase, nuevos maestros y compañeros, nuevos horarios y rutinas… La vuelta al colegio puede ser una tarea difícil para cualquier alumno, ya que está llena de novedades e imprevistos.

En el caso de los alumnos con Trastorno del Espectro del Autismo (TEA) esta situación puede conllevar mucha tensión, ansiedad o conductas problemáticas, debido a su perfil de funcionamiento (pobres habilidades sociales y comunicativas, dificultades con los cambios, etc). Por otro lado, la escuela es un entorno que puede contribuir mucho al desarrollo y adaptación social de los alumnos con TEA, de ahí la importancia de cuidar la vuelta al colegio.

Cambiar la novedad y la incertidumbre por rutina es clave para dar seguridad al alumno con TEA. Por ello, anticiparse y prepararse con tiempo para la vuelta al colegio ayudará a crear un entorno con el que los alumnos con TEA se sientan más cómodos y confiados.

A continuación, se sugieren 3 claves para hacer más fácil la vuelta al colegio a los alumnos con TEA.

1. Comunicación con el equipo docente

La comunicación fluida con el equipo docente es fundamental para el buen inicio de la experiencia escolar.  Antes de volver al colegio es recomendable tener una reunión con los maestros y profesores del centro escolar.
Es importante saber el proyecto curricular que se tiene para el alumno: si se van a aplicar adaptaciones metodológicas, curriculares o si va a asistir a alguna aula de apoyo. Todo debe quedar definido en un plan de trabajo individualizado para el curso escolar, sabiendo que pueden experimentarse modificaciones a lo largo del mismo dependiendo de las necesidades particulares que se presenten. 
También es el momento de compartir los informes más recientes de los profesionales que están involucrados en el tratamiento del alumno, si es que han redactado pautas u orientaciones para aplicar en el contexto escolar.
En esta reunión también pueden comentarse otras cuestiones como por ejemplo:

  •  Intereses del alumno
  • Asignaturas que llaman su atención y asignaturas donde muestra menos motivación
  • Estrategias que ayudan a mantener o recuperar su atención
  • Compañeros con los que sabemos que tiene más afinidad
  • Situaciones que pueden provocarle malestar o ansiedad (aulas ruidosas, hora del recreo o del comedor…) y estrategias que funcionan en su manejo

El hecho de que el equipo docente disponga de esta información favorecerá que puedan acompañar de la mejor manera posible al alumno en su experiencia escolar, estando más preparados para poder afrontar cualquier situación que pueda surgir.

2. Anticipación

Es importante explicar al alumno con TEA su nuevo horario, es decir, cuál va a ser su rutina diaria en la escuela, qué actividades extraescolares va a realizar, cuando tendrá descansos, etc. De esta manera podrá anticiparse y adaptarse mejor al nuevo curso.  Para este objetivo, será muy útil hacer uso de apoyos visuales (calendarios, agendas visuales…).

Será conveniente informar al alumno con TEA de los posibles cambios de profesorado y compañeros que le afecten. Repasar qué profesores tendrá en cada materia, qué compañeros siguen en su clase y cuáles no, así como si hay alguna nueva incorporación.

También se pueden trabajar y practicar por adelantado (por ejemplo mediante roleplaying) respuestas ante las preguntas más habituales tras las vacaciones “¿Qué has hecho en vacaciones?, ¿Dónde has ido? ¿Con quién has ido? ¿Te lo has pasado bien?”

3. Estructura y organización del entorno

Teniendo en cuenta el estilo de procesamiento de los alumnos con TEA, resulta fundamental hacer uso de la estructura y la organización del entorno, con ayuda de los apoyos visuales, para facilitar la interiorización de las rutinas y hábitos escolares, dándoles así seguridad y confianza.

En la escuela:

Los apoyos visuales son muy útiles para la elaboración de agendas y horarios. Estos recursos deben ubicarse en un lugar visible para el alumno, como por ejemplo su pupitre. El objetivo es dar una estructura visual sobre lo que va a suceder, anticipar de forma comprensiva. Una vez el niño comprende estos apoyos visuales, en cualquier momento podrá acudir a los mismos para saber, en caso de confusión, qué tiene que hacer a continuación, qué se espera de él/ella. Incluso, al final de la jornada escolar, consultar un “checklist” con imágenres de acciones como por ejemplo: “recojo mi material (mochila, agenda, etc…), cojo mi mochila, voy a la fila, vienen mis padres a recogerme y vamos a casa” suele ser muy útil.
También se pueden emplear los apoyos visuales para ayudar al niño a organizar las diferentes materias (en carpetas) e incluso para organizar algunos procesos de aprendizaje (por ejemplo autoinstrucciones visuales para resolver un problema: “primero leo dos veces el enunciado, luego pienso qué me están preguntando, hago un plan de cómo resolverlo…etc”).

Por lo que se refiere a la estructura del entorno, en la escuela es un aspecto que habitualmente está muy bien delimitado (espacio de aula, recreo, comedor…), lo cual ayuda a muchos alumnos con TEA a orientarse y saber qué se espera de ellos en cada espacio. De todas formas, según el caso, puede resultar de ayuda trabajar con el alumno qué conductas se esperan de él y cuáles no, en cada uno de los espacios del centro escolar (“en clase hay que estar sentado, no se puede correr, … en el recreo se puede correr…etc”).

En casa:

En casa, podemos elaborar un cartel o pizarra con los horarios regulares de su rutina diaria, por ejemplo: la hora de las comidas (desayuno, comida, cena), el horario de acostarse y levantarse o la hora de salir de casa para llegar puntual a la escuela.

También resulta útil disponer de un calendario anual con las fechas más importantes tales como las vacaciones y los días festivos, las fecha de entrega de ejercicios o trabajos o las fechas de los exámenes.

Por lo que se refiere a los espacios, será importante que alumno tenga claramente delimatos los espacios de “trabajo” y “juego” mediante el uso de carteles y favoreciendo el orden de los materiales en cada espacio.

Tanto en la escuela como en casa, los apoyos visuales deben ser individualizados y adaptados al nivel de comprensión del alumno. Así mismo, también podemos anticipar que, en ocasiones, pueden producirse algunos cambios en los horarios y rutinas (profesor que se pone enfermo, cambio en el horario de la cena debido a un imprevisto…), para fomentar así la flexibilidad mental.
La vuelta al colegio es una actividad que debemos cuidar y preparar con especial dedicación, ya que empezar con buen pie puede ser clave para favorecer el buen curso del año escolar.

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